Baila, bestia, baila

Otra mañana sin
coger, probar, comer.
Otra noche sin
fumar, rasgar, morder.
Ya no tengo a tu aliento cruel.
 
Mente insana declarada,
seducción tersa, torpe y fugaz.
Vestuario impostado
lleno de colores pérfidos.
Sostenías a tus ornatos en paz.
 
Fino rasgo enrevesado,
el de tu río carmesí enamorado.
Las ramas crujían bajo tu glosario.
Sentías flojo a tu pecho alfombrado.
 
Se reían al verte, aun así, me besabas.
Te insulté, te puse el pie,
aun con eso, alzaste tus garras,
pidiendo a mi astuta ayuda fiel.
 
Rasgué tus pechos, me exigiste énfasis.
Mordí tu espalda, deseaste llagas.
 
Hoy se calló el cielo,
porque renaciste bella.
Tu extraña forma causa anhelo.
¡Baila, bestia, baila!
 
¡Qué extraña vida! Esa,
la de ya no coger, chupar, morder,
fumar, rasgar, probar, comer.
 
Antes eras fiera para el mundo
y tremendamente sublime para mí.
Ahora eres primorosa para todos,
y tremendamente ilusoria para mí.
 
¡Baila, bestia, baila!
Regresa ese aliento déspota,
tan jovial, tan lleno de rabia.
Ya para esa lengua tosca.
Y devuelve ese aliento mío a mi boca.
J. N. R.

Entradas populares