Ir al contenido principal

Entradas

Destacado

Vida injusta

¿Cómo no resucitarme en un poema si mi pecho es una borrasca de disturbios mal acomodados? Vivo en un diluvio constante de atavíos. Crujen y se levantan sobre remolinos mezclándose entre el polvo blancuzco de aquel extraño y viejo piano. Una demolición constante de nostalgias me agobia en un cúmulo de dolor intenso sobre mis hombros y espalda terca. Quisiera renovar mi alma, volverme una nube cambiante de formas, y así lograr ser diferente para cada instante que alguien me ofrezca una mirada socarrona. O ser un pájaro que vuela alto y velozmente sobre las copas de los árboles distantes. Ser el viento y esfumarme en un soplo fresco para no incomodar a nadie por la extrañeza de pasar percibido ante el espectáculo de los sentidos superficiales. ¿Qué sería de la poesía si no existieran los pianos con teclas desafinadas? ¿A dónde irían a parar mis murmullos y mis quejas? Es esta sensibilidad tan mía y tan hechiza. ¡Maldita hipersensibilidad que me hace temblar ante personalidades robustas! ...

Últimas entradas

Sempiterno

Querer

Somos

Alma desalentada

Papaíto

Ven, Cristo, ven

Bendito veneno

¿Qué es el hombre?

¿Qué es la filosofía?

Querido fantoche

El origen

Polvo

Reinicio

Mirada impura

El trono

Un notable río

Baila, bestia, baila

Palabras vírgenes

Ausente

Volver a ser poetas

Amor textual