Bendito veneno

No es tu falta de criterio,
María, es el bendito veneno.
Es la paz la que quiero,
¡María, te venero!
 
Legítimamente, María,
háblame, te lo ruego.
¡Mira y despierta!
A tu indiferencia en velo.
 
En tu vientre descansan
mis más vivaces jactancias.
Es tu fruto hambre insana,
tu gracia es mi desesperanza.
 
Gracias, María,
tan llena de gracia.
Descansa en tu manta,
bajo mi sermón de mojiganga.
 
Ten misericordia, María.
Suspiro en ti gimiendo.
¡Sálvate y sálvame, María!
Es mi alma clemente ardiendo.
 
Dios te salve, salve, María.
En tus hijos yace el pecado.
Oh, pecadora piadosa,
libranos de tus súplicas rabiosas.
 
Bendita, tú eres, María,
eres mi pureza concebida.
No es tu silencio, María.
Es el bendito veneno, mi venida.

J. N. R.

Entradas populares