Sempiterno

Huye vida mía,
tesoro de palabras;
escapa y demuestra
tu gozo en certeza.
Seré lectura incierta
de corazón violeta.
Ríen mis letras,
y ríen mis angustias.
La tierra se fragmenta,
las flores se apiñan
bajo la tierra muerta.
El paso es incierto,
angosto y térreo.
La música se eleva,
en cantos próceres;
nos vuelve nubes plenas.
Se va la vida,
acompañada de suspiros.
Brinca la lluvia, truena
el corazón herido.
Somos instantes,
sujetándonos al baldío.
La oscuridad es paraíso,
el polvo es sempiterno.
Ríen mis enemigos y,
lloran los más queridos.
Aun así, me voy en paz,
en paz con la vida, en
paz con el ruedo.
Nada duele, todo es dulce.
Nada pasa, todo reluce,
al fin huye el miedo.
Huye vida mía, escapa,
ante el posible desdeño.
Siente más y vive más
a donde quiera que vayas,
deja este cuerpo mortecino.
Vuela alto espíritu mío.
Y es que de eso trata la vida,
de cómo llegamos a lo eterno.
Recuérdame con amor,
¡Te quiero sempiterno!
J. N. R. 

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